Lucía López Sardón 14/01/2023
Una madre y una hija unidas desde el inicio de la vida hasta su final y vuelta a empezar.
La premisa de Amarradas podría resultar un tanto naive o simplemente poco atractiva sin ningún indicio de plot-twist al que poder enganchar al público 9 minutos ante una pantalla. Pero Carmen Córdoba y su apuesta por la fluidez de lo más natural, como es un boceto llevado a la pantalla animada, invitan y atrapan desde el corazón y la honestidad.
Desde el comienzo, Amarradas nos refresca la vista con una estética 2D sumamente personal e intimista. Algo parecido a lo que podemos encontrar en Chico y Rita (de Fernando Trueba, Javier Mariscal y Tono Errando), con colores planos y simples que hagan de sus personajes una figuras muy cuidadas y bien representadas y completas en su simplicidad estética.
Dedicada a su madre, Córdoba invita a todos y todas a compartir una historia de madres e hijas, y de hijas y madres. Donde se pone de manifiesto el transcurso del tiempo y el proceso evolutivo de esta relación que nace desde el primer instante en que una hija llega al mundo en los brazos de su madre y que finaliza con una muerte física, de vacío presencial, pero que permanece y renueva su ciclo de vida al convertirse la hija en madre.
Y es que no es de extrañar que la directora utilice el big-bang del universo como una metáfora colorida y explosiva. El propio corto se sumerge y se empapa de un aire de alegría y realidad, en un intento por manifestar lo más cercano a cómo una hija puede redactar una carta de amor hacia su madre.
En estos 9 minutos de corto, la felicidad y la melancolía van unidas de la mano, pero conviven con la naturalidad con la vive cada uno. Se nos abre una puerta al corazón honesto y valiente de Carmen Córdoba, y de todas aquellas historias cotidianas que encuentran un medio representativo en el que poder reflejarse.
Thx!