Andrea Villalón Paredes / 17.11.2025

En alguna parte de los suburbios de París, se encuentra Fatima, una chica argelina de 17 años. En las primeras escenas donde se nos introduce al personaje, vemos cómo la práctica del Islam forma parte de su día a día y seguido de eso, se nos presenta el dilema: el colapso de dos identidades. La orientación sexual y los valores morales de su religión, que también forman parte de su familia y entorno.
Las historias LGTBI suelen ser en gran mayoría coming out of age, porque siempre tratan el tema de la búsqueda de identidad. En ocasiones expresan lo mismo: primer contacto, represión, exploración, negación y aceptación. La petite dernière no es una excepción a esta regla, tiene todos los elementos clásicos de una historia de descubrimiento queer. ¿Entonces qué es lo interesante de este film? Pues, para empezar, es una adaptación del libro biográfico de Fatima Daas. Es cierto que en Francia, y en general, en el cine, las historias queer dentro de la comunidad inmigrante y musulmana son escasas; es interesante tener este punto de vista relativamente nuevo y digo relativamente, porque la historia que se cuenta es muy universal y tampoco hay comentarios sobre la sociedad francesa o la mirada inmigrante. Es un filme que sirve para aquellas personas que se buscan y no saben dónde encontrarse y les enseña que esta realidad existe. Su historia no es compleja ni transgresora, pero funciona.
En cuanto a dirección, es un poco road movie, porque el personaje no para de moverse. Seguimos a Fátima durante un año, pero las localizaciones varían continuamente, repitiéndose el piso donde reside con sus padres y tres hermanas, pero es casi anecdótico, porque la mayoría de las escenas suceden en la calle, bares de ambiente o pisos de otras chicas. La película hace un gran trabajo mostrando la escena queer parisina. Es un continuo movimiento, lo que hace que el ritmo narrativo no se sienta para nada pesado. También resaltar la actuación de Nadia Melliti, ya premiada en Cannes. Es su debut como actriz e interpreta un papel algo complejo, el de un personaje que tiene un exterior duro, pero que siente profundamente. En este aspecto, también mencionar que el desarrollo del personaje es algo torpe y el arco final se cierra abruptamente, por lo que falla al hacer un verdadero hincapié en la parte de aceptación, pero aun así creo que el filme tiene cosas interesantes a mostrar y que no concluye de manera pesimista, que, tristemente, es la norma con estos relatos.
En conclusión, La petite dernière es otro coming out of age que amplía la manera en la que se cuentan estas historias y lo hace accesible para otras personas con diferentes identidades que también necesitan verse reflejados. Aunque el arco de personaje es algo torpe, la película ofrece una historia entretenida. El mayor fallo, desde mi punto de vista, es no contar con personal abiertamente queer para este proyecto, que en ocasiones se nota dicha carencia. Si os gusta este tipo de género, os recomiendo ir al cine (según nos informaron) en abril de 2026.
